lunes, 28 de noviembre de 2016

COMO LLEGO AL SHIATSU O MÁS BIEN COMO EL SHIATSU LLEGA A MI


Uno cree que las cosas que le suceden son nacidas de la casualidad, pero el tiempo se encarga de hacerte saber, que todo tiene una finalidad, un porqué y una razón de ser.


Cuando tenía veinte años comencé a sentir dolor de espalda. Al principio era algo esporádico, pero poco a poco comenzó a hacerse repetitivo y crónico. Pocos años más tarde, el dolor en la zona lumbar me daba los buenos días a diario, las crisis de lumbalgia eran continuas y mi vida comenzaba a estar marcada por ello. Pronto pensé, que era algo a lo que me tendría que ir acostumbrando. Lógicamente, después de tanto tiempo dedicado al deporte en mi adolescencia y juventud, aquello no debería estar sucediendo, pero no cabían las lamentaciones. Definitivamente, tendría que convivir con el dolor y así fue durante trece años. 

El descubrimiento

Un día, después de un largo carrusel de visitas a varios traumatólogos y cirujanos con opiniones diferentes, y finalmente con un diagnóstico de hernia discal, apareció frente a mí, un cartel que anunciaba un Curso de Shiatsu que acababa de comenzar. El texto, entre otras cosas, indicaba que el Shiatsu era bueno para tratar la hernia discal. Estaba tan desesperado y aburrido por el dolor que decidí llamar e informarme. Por aquel entonces yo no conocía ni tenía experiencia alguna sobre ningún tipo de terapia, ni de masajes ni cosa que se le pareciera. No obstante, siempre pensé, que porqué no iba a haber formas válidas y diferentes a la metodología convencional, para tratar ciertas dolencias.
Al otro lado del teléfono, un señor me explicaba que se trataba de un Curso que había comenzado el mes anterior. Que venía un profesor de Madrid a impartir las clases, y que estas eran durante un fin de semana de cada mes. 

-Sí, todo esto está muy bien - le dije, -¿pero va bien para la hernia discal?-. El tipo que me cogió el teléfono se "tiró a la piscina" y me dijo que sí, que iba fenomenal. Días más tarde me enteré, de que quien me había respondido era el dueño del local donde se impartían las clases, y además, alumno del Curso de Shiatsu del año anterior, es decir, que me respondió afirmativamente movido por el afán de tener más personas en su Escuela y no por su conocimiento del asunto, pero para cuando me di uenta, yo ya había hecho la matrícula y estaba en mi primer seminario de Shiatsu a finales de Noviembre de 1998. Los lectores pensarán; ¿y por qué se apuntó a un curso, en lugar de buscar a un terapeuta de Shiatsu que le tratara su dolencia? Lo cierto es que en aquel lugar, incluso había una terapeuta de Shiatsu que pasaba consulta. No sé en qué debía estar pensando, tampoco hoy lo comprendo. Lo cierto es que, no me encontraba allí como paciente, sino como alumno, aprendiendo algo de lo que no sabía absolutamente nada, salvo que podía ser útil para mi problema. 


Pablo López Quintana, es el nombre de quien venía, efectivamente, a enseñarnos. Una persona que trabajaba por entonces como Subdirector de la Escuela Japonesa de Shiatsu, fundada por el Maestro Onoda en Madrid, desde Septiembre de 1996.


Ocurrió, que en aquel curso, se presentó un chico alto y fuerte llamado Abel con el que hice amistad rápidamente, quizás porque los dos llegamos el mismo día, un mes mas tarde del comienzo del mismo. Éramos "los nuevos". Una de las cosas que había que hacer entre un seminario y otro, era practicar. Un trabajo que nos servía para repasar lo que íbamos aprendiendo, a la vez que integrábamos los conceptos básicos de la terapia, ...y a eso nos pusimos. Quedábamos varias veces por semana para practicar una y otra vez lo que íbamos aprendiendo, pero sin saber muy bien si lo que hacíamos era correcto o no. Pensábamos que la cuestión era apretar fuerte, cuanto más fuerte mejor, y os puedo asegurar que Abel apretaba, y mucho, así que, nos pasábamos muchas horas practicando sin parar. 


En aquella época yo vivía envuelto en una faja, que me sostenía la cintura y me permitía lidiar con el dolor. Sólo me la quitaba para practicar Shiatsu y para dormir. Al cabo de unos tres meses de aquella aventura, descubro que el dolor comenzaba a cambiar y que había días que incluso desaparecía.  Al principio pensé que era algo casual, pero un día, después de terminar la clase, al cambiarme para salir, decidí no ponerme aquella cosa que me apretaba la cintura y a la que nunca me acostumbré. Pasó una semana, un mes, un año y muchos años. Nunca he vuelto a ponerme una faja, por que no he vuelto a tener una sola lumbalgia desde entonces.

 

Descubrí que el Shiatsu funcionaba, que un compañero de clase, con más corazón y pasión que técnica, había puesto fin a un problema de más de diez años. Después del descubrimiento pensé, que si había funcionado conmigo podría funcionar con cualquier persona, por lo tanto decidí que haría del Shiatsu mi profesión. Le puse todo el alma y todo el corazón, como nunca se lo había puesto a ninguna otra cosa hasta entonces. Decidí hacer todo lo que fuese necesario, porque, ya que el Shiatsu me había cambiado la vida, lo menos que podía hacer, por gratitud, era estar preparado para poder ayudar a cambiar la de los demás. 


Los regalos


Tener la posibilidad de aprender con el Maestro Onoda, era una oportunidad que no podía desaprovechar. De él he aprendido y sigo aprendiendo Shiatsu, pero también, perseverancia, paciencia, tenacidad..., regalos que han enriquecido mi vida. 


Un día, poco tiempo después de terminar mi formación, recibí una llamada con la propuesta de crear una Escuela de Shiatsu en Málaga. A partir de ese momento la vida me regaló la posibilidad de desarrollar otra de mis pasiones, la enseñanza. Compaginar la terapia con la enseñanza en los últimos doce años, ha sido y sigue siendo, y más aun en estos tiempos, un regalo que ha convertido mi vida en un privilegio. 


El Shiatsu me ha permitido y me sigue permitiendo conocer personas extraordinarias, no solo en España sino también en otros países donde el Shiatsu está presente, especialmente en Japón, donde he podido beber de la fuente, aprender, de maestros con más de cuarenta años de experiencia. Cuantos regalos me ha dado la vida... Agradezco a mis pacientes, mis maestros y mis amigos, todo lo que me han aportado en el camino, y sirva este Bolg como una expresión de gratitud, que siempre será pequeña en comparación con lo recibido.


Conclusión


Todo tiene sentido. La única dirección del movimiento, es hacia ti.

martes, 19 de febrero de 2013

¿SE ESTÁN DESARROLLANDO BIEN NUESTROS HIJOS?


Hace algunos años comencé a tratar a algunos jóvenes de entre 9 y 11 años que presentaban mayoritariamente dos síntomas, dolor de espalda y rigidez muscular. Esto me sorprendió sobremanera ya que con esas edades, lo normal sería encontrar cuerpos flexibles y elásticos. Así que decidí prestar atención a las causas que podían estar generando estos trastornos.


No hacía falta ir muy lejos para observar a los pequeños en su trayecto hacia o desde los colegios, cargados con mochilas, que incluso para un adulto son pesadas, y que además, por una cuestión de moda (como suele ocurrir casi siempre) colocadas de la peor forma posible si tenemos en cuenta el equilibrio y la ergonomía postural. En la mayoría de los casos, la forma errónea de llevar estas mochilas hace que concentren su apoyo en la región sacra, provocando un esfuerzo enorme en la musculatura lumbar y dorsal de la espalda.


Otro elemento claramente identificable tiene que ver con las nuevas tecnologías de la comunicación. Cuando yo era pequeño, si quería decirle algo a un amigo o jugar con él fuera del colegio, la única opción era dirigirme a su casa o quedar con él en algún lugar. Con la introducción de la informática, nuestros pequeños han mejorado indudablemente su capacidad de comunicación, pero han empobrecido drásticamente su movilidad.


Recuerdo que después de estudiar y hacer los deberes, lo que nos apetecía a mís amigos y a mí era salir a jugar fuera de casa, donde la mayoría de estos juegos llevaban implícito correr y saltar. Ahora, después de hacer sus tareas, muchos jóvenes se conectan a Internet y pasan el resto de la tarde chateando con sus amigos. Pero aun así, lo más destacado no es eso, sino que muchos de esos niños, mientras se entregan a esa lúdica actividad de la comunicación virtual o los videojuegos, lógicamente se relajan y suelen adoptar durante horas, posturas naturalmente descuidadas en sillas y sobre todo en sofás, que acaban por dañar la musculatura de sus espaldas.


Otro elemento destacado es fundamentalmente de carácter emocional. Sabemos que los niños son como esponjas, lo absorben todo, lo bueno y lo menos bueno, y en muchos casos, se ven envueltos en la vida estresante de sus padres, con prisas permanentes, y en estos tiempos, la falta de estabilidad. Con ello muchos pequeños están sometidos a una sobrecarga excesiva de estímulo, que acaba dañando su sistema nervioso y afectando a su musculatura.

En realidad se pasa poco tiempo con ellos, que tanto lo necesitan. No se tiene tiempo y por lo tanto, los padres desconocen si sus hijos están creciendo de forma equilibrara o no. Con esto me refiero a que, con unas nociones muy básicas, cualquier persona puede detectar desequilibrios claramente visibles en la espalda de un pequeño, en sus caderas, en su forma de pisar, etc. Deberíamos comprender que detectar y corregir esos débiles desajustes a una temprana edad, nos evitaría trastornos más severos y difíciles de tratar en el futuro adolescente.

 

No se les enseña a respirar, a relajarse, a sentarse..., no se les enseña prácticamente nada que puedan hacer por su salud de forma autónoma. Y no es extraño, la mayoría de sus padres tampoco saben hacerlo. Sencillamente no se nos ha enseñado en la sociedad, en la que pararse y respirar, es sinónimo de perder el tiempo. 

Ya es hora de cambiar. Aunque sea por la salud de los más pequeños.

 

miércoles, 16 de enero de 2013

QUÉ ES EL SHIATSU Y QUÉ VENTAJAS NOS APORTA


El Shiatsu, originario de Japón, es una  terapia manual  que centra su actividad en la salud preventiva, aumenta la vitalidad, alivia la fatiga y estimula la capacidad natural de autocuración, mediante la aplicación de presión en puntos claves del cuerpo. Además, ofrece la calidez en su forma de trabajo. Esto es particularmente importante ahora, cuando la atención médica se ha vuelto tan altamente técnica y especializada, y cuando nuestra agitada vida urbana tiene tantas fuentes de estrés, las cuales tienen un alto costo en nuestro cuerpo y mente. Incluso los niños con frecuencia tienen horarios ocupados y pueden sufrir de fatiga física y mental.

 

Muchas personas están preocupadas por los efectos adversos de la vida moderna en su salud. No hay remedios simples para abordar sus preocupaciones, pero el Shiatsu, ofrece una manera de tomar conciencia del cuerpo y cuidar de él; una manera de tomar la salud en nuestras manos. Puedes utilizar el Shiatsu a diario para mantenerte en contacto con tu propio cuerpo. No tienes porqué que soportar cada día esa dolencia o malestar de mayor o menor importancia. Puedes mejorar tu salud, apariencia y estado físico con paciencia y disciplina. 

 

Además, puedes practicar el Shiatsu con tus amigos y familiares, ayudarse unos a otros con una conciencia física nueva. El Shiatsu es una forma maravillosa de dar y recibir atención médica sin palabras y compartir un tiempo agradable y relajado en cualquier momento de un día ajetreado.

 

Cuando tenemos dolor, entumecimiento o debilidad, nuestra respuesta instintiva es frotar o presionar la zona que nos molesta. Incluso esta simple acción estimula, hasta cierto punto, el funcionamiento natural de los sistemas del cuerpo. Aplicada de forma sistemática, activará la capacidad natural de autocuración del cuerpo y llevará la zona afectada a la normalidad. Aunque la respuesta natural sería estirar, frotar o rascar un área en particular, la mayoría de las personas de hoy, son más propensas a ignorar su malestar o tomar algún medicamento.

 

El tratamiento de Shiatsu consiste en aplicar presión con  los dedos pulgares y las palmas de las manos sobre los puntos específicos en la superficie del cuerpo. Tradicionalmente, estos puntos han sido llamados tsubos en japonés. El tsubo en el cuerpo tiende a acumular fatiga y estrés.

 

Los antiguos chinos, a través de la observación y la experiencia, han desarrollado un sistema de diagnóstico y tratamiento a base de casi setecientos puntos en el cuerpo y los meridianos del flujo de energía que los conectan. Un importante método de tratamiento fue la acupuntura, en la que se insertan las agujas en los puntos a lo largo de los meridianos para corregir el flujo de energía. El conocimiento llegó a Japón hace más de mil años, y en el siglo XVIII, los profesionales del masaje tradicional japonés, o Anma, incorporaron este conocimiento en su técnica.

 

En la década de 1920, Tokujiro Namikoshi,  integró un sistema terapéutico tradicional,  con la anatomía y la fisiología moderna, acuñando la palabra Shiatsu, literalmente "presión con los dedos", para describir su sistema. Los tsubos corresponden a los músculos, huesos, vasos sanguíneos, nervios, vasos linfáticos y las glándulas del sistema endocrino que se encuentran debajo de ellos. Al pulsar estos puntos no sólo se estimula la piel y alivia la rigidez muscular, además, también regula el sistema nervioso, ayuda a la digestión adecuada, estimula la sangre y la linfa, y  provoca en el cuerpo, la capacidad de recuperación natural. 

 

La esencia del Shiatsu se encuentra en el uso de las manos para el diagnóstico y tratamiento. El alcance de la mano sensible puede distinguir diferencias en la temperatura y la rigidez, ambos, indicadores de la condición del cuerpo. El tipo, el grado y la duración de la presión, se ajusta para satisfacer las necesidades específicas de cada área del cuerpo y cada individuo.

 

Aunque las habilidades de un profesional entrenado no pueden ser adquiridas de la noche a la mañana, eso no debe impedir que descubras por ti mismo, cómo  actúa el Shiatsu, y familiarizarte cada vez más con el cuerpo humano. Al practicar regularmente Shiatsu a ti mismo y a los demás, aumentará tu  sensibilidad, y empezarás a reconocer las necesidades del cuerpo, así como las señales de aviso en las irregularidades de la superficie corporal. La esencia del Shiatsu no radica sólo en las manos, el diagnóstico o el tratamiento, también en el calor del tacto, como el de una madre. Si la actitud del que da Shiatsu está en el cuidado y el cariño, y la actitud de quien recibe es abierta y receptiva, la experiencia es seguro, que será beneficiosa para ambos.

 

Espero que el Shiatsu se convierta en una parte esencial y agradable de tu vida cotidiana, que te lleve a un entendimiento más profundo de tu cuerpo y a despertar tu capacidad de recuperación natural. Que el Shiatsu te aporte, como a tantas otras personas una mejor calidad de vida.




"El Shiatsu es como el afecto materno,
la presión sobre el cuerpo estimula 
la fuente de la vida"
Tokujiro Namikoshi            

miércoles, 2 de enero de 2013

UN CAMINO HACIA EL INTERIOR


Comienzo esta aventura con el primer día del año, y sin saber muy bien como transcurrirá este blog, espero poder aportar mis experiencias en este apasionante mundo del Shiatsu y del Sotai.


Tras catorce años en este continuo proceso de aprendizaje, considero necesario compartir ese conocimiento con aquellos que se encuentran en el camino, y ayudar así al interés general de esta pequeña y creciente familia, que se reúne en torno a estas terapias que tanto beneficio aportan a la salud de las personas que la reciben y que la practican. Porque créanme ustedes, el Shiatsu o el Sotai, así como otras artes, construyen y fortalecen la arquitectura interior de quienes la practican. Y cuando hablo de esto me refiero a un fortalecimiento tanto físico, como mental y espiritual. Con los años uno descubre que ese camino, no solo es un recorrido en las formas y en la técnica necesaria para el desarrollo de la práctica, sino que se convierte en algo que inesperadamente asalta al terapeuta en el descubrimiento de un camino hacia el interior, en forma de autoconocimiento.


Porque a fin de cuentas, uno no sana a nadie, solo ayuda en un proceso de autocuración, el cual se da solamente si la persona tratada está dispuesta a curarse. Lamentablemente muchos “terapeutas” no han comprendido esto aun, y se mueven en este camino como artífices y no como ayudantes al servicio de la salud. Esto alimenta sus egos y entorpece enormemente la armonía del conjunto de los terapeutas y la expansión de estas terapias. En la medida en que el Shiatsu y el Sotai se conviertan en un camino hacia el interior de cada uno de los que practicamos este arte, estas terapias alcanzarán su máxima expresión en el bien de todos.


No quiero empezar siendo muy crítico, pero como decía al comienzo de esta entrada, esto es una aventura que arranca hoy, que me llevará por derroteros de todo tipo. Muchos serán de carácter terapéutico y otros no tanto, pero no por ello dejarán de ser aspectos diferentes de una misma realidad.


Espero que disfruten del camino igual que yo pienso hacerlo, y no olviden, que escriba lo que escriba, no dejará de ser una opinión personal.

Saludos